Thursday, December 22, 2005


SEGUIMOS ARDIENDO

Poco antes del amanecer todo comienza de súbito. Despierto. Mis manos están húmedas. Afuera llueve. Noche, estrellas y el mar exaltado. Cerro abajo, la gente huye y pretende refugiarse en las alturas. Calles nacaradas en personas que corren pasmadas por el miedo. Una mujer ensimismada baja en el sentido opuesto al de las manecillas del reloj, en sentido opuesto al mar humano. Estruendo.

En el otro extremo del cuadro, una ciudad adyacente arde. Abajo, en la bahía, el mar continúa ascendiendo. Entiendo que no queda mucho tiempo. En pocos minutos decenas de saqueadores han arrasado con bazares, menestras y multitiendas. Desde la azotea de un edificio, hombres y mujeres en pánico se lanzan al vacío. Hombres y animales pierden el sentido.

La segunda marejada da cuenta que no habrá clemencia y arranca un grito que emerge al unísono. El aire se hace intenso, pesado, viscoso. Recuerdo el derecho al “último deseo”. A pesar de la adicción, me inclino por evitar el cigarrillo. Opto por convencer a una chica que huye. No cabe duda cuan crucial es el momento. No queda tiempo por perder. Manos y piernas danzan eclécticas, en medio del hormiguero humano, en medio del caos. No hablamos de amor, pero sabemos que es algo muy parecido. El mar asciende, asciende. Parece no habrá clemencia. Seguimos huyendo, cuesta arriba. Un reggae suena en una casa ya deshabitada. Jah es el señor, Babilonia está en llamas, anuncia. Sutil paradoja. Una ola nos cubre mientras esperamos la llegada de algún Mesías.

1 Commentarios:

Blogger Barbaridad ...

Ñaaaaaaaaaaaaaaa

1:25 PM  

Post a Comment

<< Home