La Máquina del Tiempo
Los "Time Machine" tocaron el viernes pasado en "El Valle", un restorán que tiene una propuesta interesante en la calle Vicuña Mackenna. Un punteo de "Still loving you", la balada power de Scorpions, me devolvió algunas imágenes de mi pasado cercano. Reparé entonces en el nombre de la banda-"La Máquina del tiempo"-, una expresión tan apropiada para nuestra ciudad-aldea.
Una simple caminata por Melipilla puede ser hoy un viaje lleno de emoción. Una vez Manuel me relató con detalles cómo conoció a su mujer y compañera en la disco "Casona", hace algunas semanas cuando recién comenzaron a cavar aquella promesa comercial de futuros endeudados. Cristián aprovechó para describir la caseta de sonido que había en el lugar, donde pinchaba música y grababa a cabros jóvenes que hacían covers de los Gunr’s. Yo me acordé del piano de cola que tocábamos con unos ganchos al salir del colegio.
También patiperreando, Antonia conmemoró los días cuando comía completos con su primer pololo en el restorán que había en la esquina de Ortúzar con Valdés, mientras que Lissette contó que -hace no mucho tiempo- se compró unos muebles en un local donde funciona hoy una universidad. Una vecina -Isabel- se acordó del cine Palace y de su "pack" de películas vespertinas, y enganchó a mi abuelo que mencionó sus visitas al legendario Teatro Serrano.
En medio de la caminata, me detengo a pensar. Melipilla se expande abrupta, indiscriminada e irreflexivamente. Reparo en que todo cambia. Hace poco escuché que las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan. Intento desde hace algunos días no vivir de los recuerdos y experimentar un cambio. Sospecho que la "re-evolución" comienza con una tremenda "revolución", con un gran cambio de estado.
Una simple caminata por Melipilla puede ser hoy un viaje lleno de emoción. Una vez Manuel me relató con detalles cómo conoció a su mujer y compañera en la disco "Casona", hace algunas semanas cuando recién comenzaron a cavar aquella promesa comercial de futuros endeudados. Cristián aprovechó para describir la caseta de sonido que había en el lugar, donde pinchaba música y grababa a cabros jóvenes que hacían covers de los Gunr’s. Yo me acordé del piano de cola que tocábamos con unos ganchos al salir del colegio.
También patiperreando, Antonia conmemoró los días cuando comía completos con su primer pololo en el restorán que había en la esquina de Ortúzar con Valdés, mientras que Lissette contó que -hace no mucho tiempo- se compró unos muebles en un local donde funciona hoy una universidad. Una vecina -Isabel- se acordó del cine Palace y de su "pack" de películas vespertinas, y enganchó a mi abuelo que mencionó sus visitas al legendario Teatro Serrano.
En medio de la caminata, me detengo a pensar. Melipilla se expande abrupta, indiscriminada e irreflexivamente. Reparo en que todo cambia. Hace poco escuché que las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan. Intento desde hace algunos días no vivir de los recuerdos y experimentar un cambio. Sospecho que la "re-evolución" comienza con una tremenda "revolución", con un gran cambio de estado.
Vuelvo a la música y a la "Máquina del tiempo". Creo que nada de lo que escribí antes tiene un dejo de nostalgia.

3 Commentarios:
Bien, te funcio lo del sigue leyendo, en los vinculos del costado esta mi blog se llama En El Aire
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tus admiradoras exigimos actualizacion!!
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