Baires, -1º C, sensación térmica
No se siente frío porque digan que hace frío. Lo sentimos cuando lo que ocurre afuera es menos cálido que lo que pasa al interior. Es extraña esta ciudad. Anunciaron -1º de sensación térmica y debo confesar que, si bien no hubiese andado en pantalón corto, no sentí ni un sorbo de incomodidad. Baires es cálida y vetusta. Nunca falta en ella qué hacer, ni con quien conversar. Los argentinos -campeones en terremotos políticos, como dijo un amigo-, no escatiman en adjetivos al hablar de sus autoridades, y son capaces de opinar aunque redunden en dos o tres ideas básicas. Dentro de pocos días habrá elecciones para decidir quién será el responsable de encabezar las propuestas de aseo y ornato para la ciudad de Buenos Aires. Los electores son volátiles e inestables, y sus candidatos no responden al calificativo "confiables". La onda polar, en tanto continúa. Habrá que esperar a que el frío se marche y que vuelva la humedad. Mientras tanto enciendo un cigarrillo y continúo conversando, mientras mi voz se toma los espacios pequeños a través de los cuales se cuela como aire por mi bufanda.

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