Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Todo comienza en una tarde de ocio, cuando enciendo el reproductor de MP3 y escucho una grabación del poema “Bello Barrio”, de Mauricio Redolés
“Descubrí un bello barrio en Santiago de Chile
Es un bello barrio en que los camaradas no han desaparecido aún y los bares son color anilina que puede leerse al revés igual.
Descubrí un bello barrio de luces antiguas y gente amable
Las mujeres son bellas ánimas aún más que una madre, atraviesan las calles en aeroplano.
Y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos antiguos envueltos en gasa y paños sencillos
Y el blues vive en la sangre y aún no ha llegado la hora de los asesinatos
Es más aún, la banda de asesinos todavía es tramitada en las fronteras del Polo Sur (...)”
“Descubrí un bello barrio en Santiago de Chile
Es un bello barrio en que los camaradas no han desaparecido aún y los bares son color anilina que puede leerse al revés igual.
Descubrí un bello barrio de luces antiguas y gente amable
Las mujeres son bellas ánimas aún más que una madre, atraviesan las calles en aeroplano.
Y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos, y hay avisos antiguos envueltos en gasa y paños sencillos
Y el blues vive en la sangre y aún no ha llegado la hora de los asesinatos
Es más aún, la banda de asesinos todavía es tramitada en las fronteras del Polo Sur (...)”
Pienso en mi ciudad-aldea, en su anti-ordenamiento urbano, en lo azarosa que ha sido la distribución de la población en este pueblo, y en la desigualdad inmanente, que corrompe desde dentro.
“(...) Hay arreglos de guitarra imaginativos y tengo amores con una muchacha que es casi de este barrio.
Hay la alegría de esa utopía que nos negó este siglo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Aquí nadie discrimina a los negros porque todos somos negros
Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros
Aquí nadie discrimina a las mujeres porque todos somos mujeres
Aquí nadie discrimina a los chicanos porque todos somos chicanos
Aquí nadie discrimina a los comunistas porque todos somos comunistas
Aquí nadie discrimina a los chilenos porque todos somos chilenos
Aquí nadie discrimina a los cabros chicos porque todos somos cabros chicos
Aquí nadie discrimina a los rockeros porque todos somos rockeros
Aquí nadie discrimina a los punkies porque todos somos punkies
Aquí nadie discrimina a los mapuches porque todos somos mapuches
Aquí nadie discrimina a los hindúes porque todos somos hindúes
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse (...)”
Reflexiono y lucubro. No sabría decir si, con todos los cambios que ha sufrido este Melipilla durante estos últimos quince años, quede por ahí un barrio bello.
“ (...) Descubrí un bello barrio en que el oxigeno es bello y puedo llorar cuando escribo
Descubrí un bello barrio donde nadie discrimina a los allanados porque todos nos hemos hallado
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Barrio donde los misterios son misterios bellos y entretenidos
Barrio donde las chimeneas echan oxígeno y la gente puede perder un paraguas, pero nadie le devuelve una metralleta, conchetumadre
Barrio en que en la tele aún sale el Perro Olivares y Cortázar y Arlen Siu y Víctor Jara y Roque Dalton y John Lennon. Están posibles con la posibilidad que vivieron (...)”
En la década de los ochenta, cuando Redolés escribía estos versos, los milicos en las calles coaccionaban a la gente. El ritmo de la metralla heredó miseria para algunos y opulencia para pocos. La realidad melipillana no quedó ajena.
“ (...) Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
En donde las librerías de viejos están llenas de obras que luego la memoria tendrá que someter a la fantasía
Barrio en donde los poetas aún dialogan con la muerte, de madrugada, bebiendo pisco y no se han enemistado con ella
Acá el futuro se vive en su pasado, noticias vulgares en radios vulgares
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Se llega por recorridos de micros inexistentes
Se llega por calles subterráneas
Ven a esta bella barriada a encender el ultimo fuego
amor”
Miro las calles del pueblo melipillano que me da cobijo, el mismo que se expandió al son de terratenientes y de los monopolistas que no tardaron en horadar el entramado social de la urbe. En medio de las castas que aprisionan a mi ciudad, aprieto ‘rewind’ y declamo a Redolés, de la misma forma en que rezo o suelo pronunciar un mantra.
Hay la alegría de esa utopía que nos negó este siglo
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Aquí nadie discrimina a los negros porque todos somos negros
Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros
Aquí nadie discrimina a las mujeres porque todos somos mujeres
Aquí nadie discrimina a los chicanos porque todos somos chicanos
Aquí nadie discrimina a los comunistas porque todos somos comunistas
Aquí nadie discrimina a los chilenos porque todos somos chilenos
Aquí nadie discrimina a los cabros chicos porque todos somos cabros chicos
Aquí nadie discrimina a los rockeros porque todos somos rockeros
Aquí nadie discrimina a los punkies porque todos somos punkies
Aquí nadie discrimina a los mapuches porque todos somos mapuches
Aquí nadie discrimina a los hindúes porque todos somos hindúes
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse (...)”
Reflexiono y lucubro. No sabría decir si, con todos los cambios que ha sufrido este Melipilla durante estos últimos quince años, quede por ahí un barrio bello.
“ (...) Descubrí un bello barrio en que el oxigeno es bello y puedo llorar cuando escribo
Descubrí un bello barrio donde nadie discrimina a los allanados porque todos nos hemos hallado
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Barrio donde los misterios son misterios bellos y entretenidos
Barrio donde las chimeneas echan oxígeno y la gente puede perder un paraguas, pero nadie le devuelve una metralleta, conchetumadre
Barrio en que en la tele aún sale el Perro Olivares y Cortázar y Arlen Siu y Víctor Jara y Roque Dalton y John Lennon. Están posibles con la posibilidad que vivieron (...)”
En la década de los ochenta, cuando Redolés escribía estos versos, los milicos en las calles coaccionaban a la gente. El ritmo de la metralla heredó miseria para algunos y opulencia para pocos. La realidad melipillana no quedó ajena.
“ (...) Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
En donde las librerías de viejos están llenas de obras que luego la memoria tendrá que someter a la fantasía
Barrio en donde los poetas aún dialogan con la muerte, de madrugada, bebiendo pisco y no se han enemistado con ella
Acá el futuro se vive en su pasado, noticias vulgares en radios vulgares
Ven a vivir esta fragilidad peligrosa de corromperse
Se llega por recorridos de micros inexistentes
Se llega por calles subterráneas
Ven a esta bella barriada a encender el ultimo fuego
amor”
Miro las calles del pueblo melipillano que me da cobijo, el mismo que se expandió al son de terratenientes y de los monopolistas que no tardaron en horadar el entramado social de la urbe. En medio de las castas que aprisionan a mi ciudad, aprieto ‘rewind’ y declamo a Redolés, de la misma forma en que rezo o suelo pronunciar un mantra.
* La Fotografía corresponde a la coronación de María Huerta, Reina de las celebraciones del 44º aniversario de la Villa Rafael Sotomayor de Melipilla.
** Poema: Fragmentos de “Bello barrio” (Mauricio Redolés 1987). Versión íntegra en:
http://uncronopio.org/quantum/article/113/bello-barrio)
http://lavquen.cl.tripod.com/mauricioredoles.htm
http://uncronopio.org/quantum/article/113/bello-barrio)
http://lavquen.cl.tripod.com/mauricioredoles.htm

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