Monday, October 08, 2007


¡Damos un paso al frente, y dos hacia adelante!

Un 5 de octubre nuestro país venció el miedo y se atrevió a enfrentar a la muerte. Chile dijo NO a la dictadura, a través de un simple papel marcado por una línea, en un acto de dignidad y de igualdad transitoria. Casi veinte años más tarde el dictador yacía dentro de una tumba, sepultando diecisiete años de dolor, autoritarismo y latrocinio sistemático.

Pero su herencia oscura sigue rebotando, y la historia aún no es capaz de escriturar los hechos que sellaron la década de los setenta con la instauración de la dictadura. El judío Kreutzberger heredó a su hija un programa de televisión, Lagos generó las condiciones para que su primogénito –un renovado y postmoderno animal político- se insertara en un ministerio. Pinochet, el testador del odio y la infamia, heredó al país la desigualdad social. Melipilla siempre rural, se hizo más pobre y arribista, y perpetuó la ley del más fuerte en el poder. Los hacendados se anclaron a los pedazos de tierra que usurparon a los trabajadores, a quienes aún subyugan a punta de sol y fertilizantes en el campo.

Este jueves, un nuevo capítulo de la historia tórrida trajo a la memoria histórica de los chilenos lo que constituye lo peor de lo nuestro. El dictador no reparó en gastos, y legó a su familia la carga de una presunta culpabilidad por la malversación de caudales públicos. La “Casa Militar” arrastró a la “casa” Pinochet a centros de detención a pocas horas de connemorar un nuevo aniversario del triunfo en contra del régimen dictatorial que instauró su padre. Su viuda enferma cayó desvanecida ante la orden de detención. En el Hospital Militar de Santiago seguramente muchos de los actuales médicos y profesionales que allí trabajan -y pertenecen a la generación de los noventa-, seguramente ignoran esta historia. El relato de militares armados con fusiles en las calles es para ellos un cuento casi mítico, que se ve a lo lejos en el relato de los viejos, documentales o reportajes especiales.

Es probable que la generación “Pókemon-lais” también entienda poco respecto de la historia reciente de nuestro país. Más de algún curioso googleará para intentar descubrir a personajes tan emblemáticos como Pinochet, Contreras, Aitken o Garín. A los otros, lo de antaño, nos quedará el recuerdo del politécnico custodiado por hombres de verde armados con M-16; de la escuela Carol Urzúa y las fotos del innombrable pegadas en los muros. Nosotros, los de la voz ochentera, seguiremos bailando uno frente al otro, con el miedo inconsciente de expresarnos con el cuerpo, la palabra y el pensamiento. La represión causó el temor que castró a toda nuestra generación y también a la anterior. Algunos de los que lucharon en aquel entonces se enquistaron en el poder político, otros tantos tomaron palco y se entregaron al consumo. Un grupo menor de desmemoriados -pero no por ello intrascendente- continúa luchando desde las catacumbas, como topos, como hormigas, evitando repetir la historia oscura que cada tres o cuatro décadas tiñe con sangre las calles de Chile. El trabajo es incesante y la batalla continúa con la fe y la convicción de que, más temprano que tarde, habrá alamedas que se abrirán para nosotros.

(Publicado en Diario El Labrador un VII- X- MMVII)

2 Commentarios:

Anonymous Anonymous ...

Hola Felipe como estay?...pude ver tu artículo y no me gusto para nada. Creo que echarle la culpa a Pinochet por todo lo que pasa en la actualidad en el país es un acto de encubrimiento a los problemas reales que se están viviendo.
"Pinochet, el testador del odio y la infamia, heredó al país la desigualdad social" esta frase es ridícula porque la desigualdad social ha existido siempre en nuestro país es cosa de leer la historia de Chile para darse cuenta por todos los problemas que tuvieron que pasar los distintos presidentes de nuestro país. ¿Hasta cuando seguiremos con la misma canción? Es que acaso ¿no hay otros temas? Lamentablemente, Chile nunca podrá avanzar si se queda estancado en un hecho horrible ocurrido hace 34 áños. Y me daría mucha lata que cuando yo tenga 60 años sigan saliendo a las calles cada 11 de septiembre a protestar por lo mismo. La historia no hay que olvidarla, pero si aceptarla y seguir adelante. Porque la nuevas generaciones están creciendo en un resentimiento creado por los mismos que salen a hacer destrozos, por los que siguen hablando pestes contra alguien que ya está muerto y por todos los políticos de esa época que no superan lo sucedido y que no reconocen sus culpas.
Lo importante son las nuevas generaciones y la manera en como formarlas en lo que ocurrió sin que sea con un resentimiento extremo, odio, y rabia. Los de los ochenta, como lo señalas, y que vivieron esto supongo que son personas maduras, grandes con criterios formados y sabran llevar su temor a expresarse, pero a mi me tiene aburrida; más de lo mismo.
Mientra las autoridades y políticos(de todos las tendencias)NO evolucionen en como tratar lo ocurrido, NO dejen su odio de lado, seguira siendo un circulo vicioso y el odio continuara; y yo tendré 60 años y vere en las calles las misma cosas que ahora... y me acordaré de lo que escribí.

11:11 AM  
Anonymous Anonymous ...

jajaja disculpa me equivoqué al poner tu nombre jorge...te puse Felipe...perdón

12:06 PM  

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