Monday, March 31, 2008


¡JUVENTUD-DIVINO-TESORO!


Estimado excelentísimo ilustre y destacado señor honorable miembro del concejo ministerial, regional y planetario. Notabilísima senadora diputada de la cámara del congreso del parlamento. Conseguimos reunirnos para decirles que queremos creemos y podemos soñar con un lugar mejor. Para contarles que no nos interesan las promesas y, que ante todo, conocemos de sobremanera, las palabras lindas que se dicen cuando uno pololea, coquetea o –aplicado al caso- se encuentra a meses de empezar una campaña política. Abrimos la sesión contándoles que estamos hartos de discursos, que hasta el manicero sordo se dio cuenta que tuvieron que bancarse la canción chovinista del PUEBLO DE CHILE para luego saludar al estimado excelentísimo ilustre y destacado señor honorable miembro del concejo ministerial, regional y planetario. Notabilísima senadora diputada de la cámara del congreso del parlamento.

Son cerca de las nueve y media de la mañana de un sábado 29 de marzo de 2008 y hace frío en la calle Serrano. Recién es otoño y, de seguro en invierno, a los chicos de la Escuela Uno el frío les pela el lomo en sus gélidas salas de clase. No obstante, ilustres, vinimos a seguir escuchando el saludo de la presidenta del ministerio del concejo y la junta de vecinos que vino a decirnos que “después que ustedes se pelaron el lomo, rompieron las bolas y los sesos”, decidió venir a traernos por encargo de su majestad el humilde obsequio que empezamos a pedir hace tanto tiempo, en aquella navidad cuando fotografiamos al moribundo Teatro Serrano.

Son cerca de las doce y media del día de un sábado 29 de marzo de 2008 y el frío sigue en la escuela uno. Pasa el rato. Jóvenes de todas las edades, doscientas personas-alma-tripas-ideas, sueñan con una aldea mejor. No están los mercaderes de Melipilla, ni siquiera los que discursean como paladines de la cultura. Tampoco los autores de libros locales o los sostenedores de la memoria histórica. Están los que sueñan, tal vez los de siempre y muchas y muchos más. Son cerca de doscientos y da lo mismo si saben o no lo que es un cabildo. No importa el frío. Tampoco si el alcalde, el gobernador, los concejeros o los aspirantes a políticos buscan redituar el sacrificio de una mañana de sábado con un par de votos amistosos. Lo que importa es el descontento, la necesidad, el deseo, el trabajo y el sueño de muchos por hacer de esta aldea un pueblo mejor. Por tener un espacio para poder expresarse y hacer lo que algunos llamaron cultura.

En el mural, la consigna “Lugar hay para todos” es la que convocó al cabildo. En tanto, en la tribuna, otro agente del aparato estatal habla de burocracia, promete cultura para celebrar el bicentenario y vuela y sobrevuela Melipilla sin aterrizar todavía en la realidad local. Otra insiste en los bienes y servicios. Música, cine, literatura, danza y poesía convertidas en mercancías que se transarán en el “Mall plaza las artes”, antes que una murga anuncie que en Valparaíso prontamente se inaugurará una nueva kermese de la cultura, como la llama Grínor Rojo. El carnaval dionisíaco con el que olvidamos los hoyos y el desempleo en el puerto.

Espontáneamente Claudio, Rodrigo, Bastián, Marcelo y Benjamín toman un charango, la guitarra, una quena y una zampoña. Sobre el suelo La-menor, Mi-siete y un ritmo latinoamericano. Vamos cabros, ¡Toquen! En un pasillo de la escuela uno, al margen, a un costado de la política de las promesas, cinco muchachos dan una clase práctica, sensible, magistral y visceral, del significado de la palabra CULTURA. De paso nos traen a la tristemente célebre frase de que a veces, “la mejor política es la que no se hace”. Siguen con “El mercado Testaccio” y, de paso, evidencian que no tienen tiempo que perder; que no van a esperar que las excelentísimas-ilustrísimas y notables autoridades locales nacionales y planetarias les regalen un par de metros cuadrados, techos y muros, para echar afuera la música que emerge de sus mentes y de sus almas. Les aseguro muchachos organizadores, que el CABILDO CULTURAL de Melipilla fue todo un éxito. Lamentamos decirle, excelencia, que su política pública es nuevamente una vulgar y elitista montón de promesas.

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