Melipilla, 78 kms al poniente del porvenir
En un grupo de Facebook (hoy por hoy muchas personas comentan las bondades de esta mega comunidad virtual) encontré a decenas de melipillanos que se unieron para protestar por los altos precios de la tarifa escolar a Santiago. Mientras algunos de ellos expresan su sensasción de desamparo ante el monopolio, otros recuerdan que en temporada baja a veces es más barato viajar a 600 kilómetros de distancia que tomar un bus con tarifa adulto hacia la capital. Los del grupo Facebook son muchachos jóvenes que han logrado captar la atención de personas adultas que se han unido porque también se sienten presa de un sistema capitalista que defiende (y tiende a perpetuar) a los más fuertes. Dicho de otro modo, han comprendido que esta es otra de las maneras en que el modelo político-económico-social, sumerge y ahoga a quienes tienen menos.
Educación y trabajo están estrechamente vinculados a la movilidad social. Hasta hace poco más de diez años, ninguno de estos dos elementos abundaba en Melipilla. Nuestra aldea seguía el esquema de migración campo-ciudad, donde Santiago era el destino más promisorio para aspirar a salir de condiciones marginales o, simplemente, para buscar una oportunidad para surgir. Desafortunadamente, la traba que obligó a muchas y muchos trabajadores y estudiantes a quedarse en Melipilla, es la misma que hoy día condena a otros tantos a anclarse a las condicionantes de una ciudad que está lejos de ser una metrópolis. El elevado precio de los pasajes interurbanos no tiene una correlación histórica con el alza del barril de crudo o con el alto precio del dólar. La coyuntura mundial actual sólo evidencia un tema profundo que atañe a esta ciudad desde hace ya varias décadas.
No es casual entonces, que la voluntad de las personas se haga manifiesta en esta nueva forma de interacción social. Los medios -al menos en teoría- están al servicio de la gente. Lamentablemente, la realidad contrasta y nos indica que los grupos que controlan ese poder político-económico-social son también los que manejan los medios. Seguramente, muchos de ellos están desencantados con Facebook o con cualquier forma de comunicación digital que escape de su más riguroso control monopólico. Tal vez sopechan que Melipilla está dejando de lado la niñez y se abre camino hacia una adolescencia prematura. Quizá intuyen que es posible que haya comenzado la cuenta regresiva. Nada descarata que, dentro de años, o quién sabe, algunos meses, muchas de las utopías de nuestros padres, hermanos y abuelos, podrían ser mucho más que una quimera, que aún duerme sobre las vigas del tren del recuerdo.

1 Commentarios:
que bueno ver que sigues escribiendo. aunque llego algo tarde. Tienes buena letra.
mis saludos.
desde paraguay
SONIA
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